El resultado de no hacer la pega

“Indignación”.

Esa es la palabra que ha causado la noticia que apareció en los medios donde se daba cuenta de la pérdida de calidad de “excelencia” del Instituto Nacional.

Indignación al saber que a la baja del SIMCE se suma la baja constante en los puntajes nacionales en la PSU que como resultado ha dejado a alumnos brillantes sin acceso a poder estudiar gratis o lograr becas que los ayuden con sus carreras.

Indignación que tiene un responsable: Fernando Soto Concha, quién pasará a la historia del colegio por una gestión carente de impronta para asumir la gran tarea que era levantar al colegio.

Un rector que no ha sabido estar a la altura del desafío. Que no ha velado por el cumplimiento de las bases de postulación que lo llevaron a ser la máxima “autoridad” del colegio más importante de la república. Un rector que no ha sido capaz de llevar a la práctica las sanciones que el Manual de Convivencia y el Proyecto Educativo enuncian. Un rector que ha sido laxo a la hora de imponerse ante alumnos radicalizados que también pasarán a la historia como la generación pérdida por su innegable ansiedad de inmolarse por ideales cuya solución está mucho más allá de las paredes de un colegio.

A lo anterior se suma una alcaldesa que mientras fue candidata al cargo no perdió ocasión para avivarle la cueca a los alumnos para ganar su respaldo y llegar así al sillón edilicio. Hoy, que está en las cuerdas por variados temas, reacciona con una vuelta de chaqueta condenando las tomas por los graves perjuicios contra la educación pública. Educación que los políticos sólo conocen por fuera, ya que la gran mayoría de ellos y sus hijos jamás han vivido esa realidad.

En resumen. El querido y mal tratado colegio tuvo su tormenta perfecta: Un rector carente de autoridad y displicente, un grupito de alumnos radicalizados que se tomaron atribuciones más allá de lo que la normativa establece, y una sostenedora que para no quedar mal frente a un reclamo social como es tener educación de calidad, no le importó si de pasada se violaba el derecho a la educación de los alumnos de los colegios bajo su jurisdicción.

Creemos que ya tocamos fondo. Las autoridades, incluyendo a los niñitos del CAIN, se han dado cuenta (tarde) del gravísimo daño que le han propinado al Instituto Nacional. Los apoderados por su parte han reaccionado y se han motivado a participar en el nuevo Centro de Padres por medio del AGRUPA/IN que, como su nombre lo indica, agrupa a los padres sin ningún tipo de intervención política. El Instituto Nacional es para los Institutanos. Fuera la politiquería!

El 2017 nos encontrará en mejor pie para sanear al colegio y prevenir legalmente la ocurrencia de actos delictivos como los son las tomas o cualquier medida de fuerza ilegal.

Respiremos profundo y ahora a trabajar para devolverle el prestigio al Instituto Nacional, prestigio destruido por unos pocos.