Alumnos del Instituto Nacional hicieron un mea culpa y limpiaron el colegio

Gastaron 30 mil pesos en productos de aseo para tratar de remendar los daños causados.

La labor más dura se la llevaron los auxiliares del recinto y personal de la dirección de aseo municipal, quienes desde el viernes trabajan para ordenar.

Con botellas de cloro, guantes, escobillones y líquido limpia pisos llegó la mañana de este sábado una decena de alumnos al Instituto Nacional dispuestos a tratar de poner remedio, en algo, a los destrozos, rayones y suciedad ocasionados durante la última toma.

La madrugada del pasado viernes, el colegio fue desalojado por Carabineros. Al interior no penaba ni un alma, sin embargo los estropicios, aún no avaluados por el municipio, fueron múltiples: libros quemados, mobiliario destruido, vidrios quebrados, grafitis en baños y paredes e, incluso, la presencia de heces fecales en el suelo de los camarines, eran parte del grotesco escenario.

Aunque nunca hablaron de destrozos, sino de desórdenes, los escolares reconocieron el menoscabo y cerca de las 10.00 horas de ayer se presentaron en el emblemático establecimiento para echar una mano a los trabajadores del aseo.

“Lamentablemente sufrimos el desalojo, entonces no pudimos hacer el llamado a jornadas de limpieza que se hacen cuando se depone la toma”, argumentó Antonio del Pozo, presidente del Centro de Alumnos.

“Esto es una señal de compromiso de los mismos estudiantes. Creemos que debemos cuidar nuestro espacio porque nos movilizamos para mejorarlo”, agregaba .

Juan Pablo Reyes, alumno de 3° medio también se comprometió con la causa: “No estamos de acuerdo con todos los rayados que se han hecho, fue algo que se nos escapó de las manos y como alumnado teníamos que responder a eso, hacer el acto y limpiarlo”, reconoció.

Mientras se esforzaba, paño en mano, por sacar los grafitis de los baños del segundo piso, Matías Vega también hacía un mea culpa.

“Vinimos a limpiar de forma voluntaria para demostrar que no estamos de acuerdo con los daños en el liceo. Estamos haciendo nuestro mayor esfuerzo para mantener las condiciones del colegio tal como estaban desde que nos fuimos a toma”, dijo.

“Los rayados en algunos lugares se hacían muy notorios y sabíamos que no podíamos dejarle esta pega a los auxiliares quienes siempre nos han apoyado”, comentó Ignacio Vega, de 3° medio. “Hemos venido a ayudarlas porque después de todo nosotros decidimos movilizarnos de esta forma y hay que ser consciente de eso”, agregó. Sin embargo, el grueso de la labor la desempeñaron nueve empleados de la limpieza del recinto y personal de la dirección de aseo del municipio.

“Harta pega, demasiada”, confesó Isabel Salinas, una de las encargadas del aseo del Instituto Nacional.

“Llegamos a las 08.00 horas. Limpiamos la sala de matemáticas, los baños, la sala de profesores, escaleras, el hall central… Quedan muchas cosas por hacer pero hoy ya no podemos seguir, estamos trabajando desde ayer eso sí (…) Se hizo mucho daño. Esto es lamentable”, confesó.

Guillermo Reyes, quien lleva más de 20 años residiendo y cuidando el colegio dijo que no recordaba algo parecido. “Este año los niños están muy agresivos (…) Podemos compartir sus ideas, lo que no compartimos es que saquen el mobiliario. Los que vivimos aquí (él habita en el colegio junto a su esposa) tenemos que estar a las 03.00 de la mañana levantados porque va a haber un desalojo”. Dijo que está cansado de decirle a los alumnos que no dañen el mobiliario, “ pero no hacen caso”.

Fuente: www.lun.cl